domingo, 9 de enero de 2011

ILUSION REPUBLICANA

.Por José Oscátegui
Prof. dpto. economía, PUCP

Los siglos XVIII, XIX y XX, en particular este último, trajeron consigo la conciencia de dos derechos ciudadanos novísimos: el derecho a tener empleo y el derecho a exigir que la economía crezca. Las economías agrarias de siglos anteriores, sujetas casi totalmente a las fuerzas naturales, dejaron en el ámbito de lo divino los resultados económicos. Los períodos de auge, léase buenas cosechas, significaban que el monarca de la época estaba en concierto con la ley divina.

En la actualidad, a los gobernantes no se les exige que se encomienden a las fuerzas sobrehumanas, sino que entiendan el manejo de la prosaica economía. La tarea, sin embargo, sería más sencilla si no hubiera intereses individuales de por medio.
¿Qué puede hacer que un gobernante considere, en el 2009, que en un contrato se ha cometido un delito, y durante el 2010 lo defienda y ejecute? ¿Qué puede hacer que se opte por solicitar un “óbolo minero” en vez de aplicar un tributo obligatorio? ¿Qué puede explicar la firma de acuerdos comerciales que no son beneficiosos para el país? En el primer caso, denunciado por muchos, el gobernante, incluso, no dice la verdad. En el segundo, cuando en todo el mundo se toman medidas para cobrar impuestos a las sobreganancias y modificar contratos lesivos (como en Australia, Canadá, Inglaterra e incluso en Israel para explotar el gas) acá se levanta el argumento de la estabilidad jurídica (que se invoca solo cuando el que va a perder es el Estado). En el tercer caso, en vez de optar por acuerdos subregionales previos antes de llegar a tratados con países de mucho mayor tamaño, se aceptan condiciones que no favorecen al país. Ya no es noticia decir que el llamado TLC del Perú con EEUU es beneficioso… para EEUU.

En nombre de la receta del mercado libre, por ejemplo, se archiva el proyecto de regular la extensión de la propiedad agraria. Esto es particularmente grave en la Costa, pues, en esta región, la tierra de cultivo existe porque la inversión pública construyó reservorios para hacer cultivable la tierra eriaza. El argumento para defender esta concentración de tierras se disfraza de ciencia y habla de “economías de escala” y de que INDECOPI regule el comportamiento monopólico. La realidad es que el tamaño de la producción que pueda aprovechar economías de escala difiere con el producto y las características de la tierra. La producción de trigo o soya en las pampas argentinas y brasileñas requiere de decenas de miles de hectáreas. Nuestro país no puede competir con esa producción, pues las características de nuestro territorio no lo permiten. No ocurre lo mismo con cultivos como la uva o las fresas y otros frutales, o con el tomate, etc. para los que la dimensión óptima es muchísimo menor. La escasez de agua pone otra limitación al cultivo extensivo. La ampliación de la producción de caña de azúcar debería producirse fuera de la costa. Finalmente, no todo es economía. Quien, en nuestra costa, controla 40,000 o más hectáreas, también controla los pueblos y pequeñas ciudades que están dentro de ellas… y no hay INDECOPI que lo impida.

El sueño del primer mundo

No es la primera vez que un Presidente nos ofrece llevar al país al desarrollo ni es la primera vez que personas inteligentes creen que el espejismo es la realidad. M. Lauer hace pocos días transcribió un artículo de César Vallejo de 1926, en pleno apogeo de Leguía, donde el poeta dice: “Todo en el Perú lleva al convencimiento de que este país alcanzará en breve un gran bienestar nacional y, por ende, un primer relieve internacional en el continente”. Casi 100 años después, el Presidente actual solo puede decirnos que en 6 ó 7 regiones de nuestro país “técnicamente” ya no hay analfabetismo. Y, como no puede ser de otra manera, también afirma, como también Leguía y otros lo hicieron, que dentro de muy pocos años seremos parte del primer mundo. Casi 200 años después de la Independencia podemos asegurar que sin desarrollo industrial seguiremos siendo parte del tercer mundo

NO HAY DESARROLLO SIN INDUSTRIA

.Por José Oscátegui
Prof. Dpto de Economía PUCP

El mercado, por sí solo, no siempre asigna eficientemente los recursos

Un consenso en la teoría del desarrollo es que el mercado, por sí solo, no siempre asigna eficientemente los recursos de una economía. Ese conocimiento no fue obstáculo para que, en nuestro país, durante la década del 90, apoyado por organismos multilaterales e impuesto por una dictadura, se impusiera la idea de que el mercado nunca se equivoca. Esta idea es persistente y renueva su fortaleza presentando a los que señalan las debilidades y fallas del mercado como enemigos de él. En nuestro país no solo tenemos problemas como la ausencia de integración de la población con su consecuencia de pobreza, ignorancia, etc., sino también carecemos de la infraestructura necesaria para impulsar un crecimiento sostenido. La existencia de este y otros problemas semejantes muestra las deficiencias y limitaciones del mercado.

No hay desarrollo sin industrialización

Otro consenso es que el desarrollo solo puede lograrse con la industrialización. Este no es conocimiento reciente. Desde el siglo XVII gran parte de los escritos de los Mercantilistas contiene la propuesta de producir y exportar bienes manufacturados en vez de materias primas. Ellos se oponían a la importación de bienes suntuarios (especias de Oriente, sedas, etc.), pero no a la importación de las materias primas necesarias para la producción de manufacturas. El importar bienes de lujo, en consonancia con la visión de la época, era considerado como un gasto que, aparte de reducir el excedente para la inversión, era malo en sí mismo.
Es posible afirmar que, desde comienzos del siglo XX, estos dos temas están entre los que atraviesan las preocupaciones económicas en los países en desarrollo. Las soluciones propuestas tuvieron consecuencias prácticas. Las revoluciones rusa y china significaron un retiro, tanto voluntario como impuesto por Occidente, del mercado mundial por parte de estas economías. Aisladas, cada una de ellas desarrolló un acelerado y brutal proceso de inversión en la industria pesada en busca de una rápida industrialización. A la luz de la creciente incorporación de ambas economías a la economía mundial, es posible argüir que el objetivo de ambas fue lograr un espacio en el mercado mundial, diferente al que tenían hasta entonces. Sería interesante estudiar si, por ejemplo, el desarrollo asiático reciente, el de China y de todo el sudeste asiático, hubiera sido el mismo sin la industrialización inclemente y a pasos forzados realizada por China desde 1950.

El comercio internacional es bueno

Tampoco es novedad afirmar que el comercio internacional es bueno. Sin embargo, de esto no se deduce que todos los acuerdos comerciales sean buenos. El comercio es bueno...pero en el mundo no existe libre comercio. El TLC con EEUU, por ejemplo, no ha mostrado para nosotros, hasta ahora, ninguna de las ventajas ofrecidas por sus propugnadores ni en términos de empleo, ni de inversiones, ni siquiera en términos de resultados de la balanza comercial.

EEUU incluyó en el tratado un tema no comercial pero muy importante para ellos, como es el de la propiedad intelectual, y, al mismo tiempo, excluyó un tema comercial central, muy importante para nosotros, como es el de la migración o la movilidad de la fuerza de trabajo. Además, el tema de la protección a las inversiones, debido a que no hay inversiones peruanas en EEUU equivalentes a las que ellos tienen en nuestro país y a que Perú (a diferencia de ellos) ofrece un trato nacional a las inversiones extranjeras, los beneficia a ellos más que a nosotros.

Hace menos de un mes, el 23 de diciembre, en su página editorial, el New York Times informaba que China, aunque prometía vigilar el cumplimiento de la ley de patentes, violaba los derechos legales sobre libros, patentes y secretos comerciales mucho más que antes, y que China veía la apropiación de las innovaciones extranjeras como la mezcla de política adecuada para desarrollar su propia tecnología. En esto, China no se diferencia de EEUU y de los países actualmente desarrollados, pues en su momento ellos tampoco respetaron las patentes y la propiedad intelectual.

Algunas propuestas

La asfixia del mercado no es la solución

Pero sí es necesaria la regulación del mercado. También es necesaria la acción decidida del Estado para crear mercados, asegurando la construcción de infraestructura, así como el más amplio desarrollo de un mercado de capitales, y educación y salud de calidad para el conjunto de la población. La existencia de un Estado robusto y capaz es condición necesaria para el buen funcionamiento del mercado.

El aislamiento comercial no es la solución

Pero tampoco es una solución la apertura unilateral. Los acuerdos comerciales regionales tipo CAN y Mercosur deben tener prioridad sobre los TLCs firmados hasta ahora. Considerando los cuatro países de la CAN (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú), tenemos un mercado con una población conjunta de más de 90 millones de personas. Teniendo en cuenta esta prioridad, los TLCs deben ser revisados para hacerlos compatibles vía la renegociación.

Es necesario el apoyo a la industrialización

La política arancelaria y para-arancelaria no debe ser descartada, pero no puede ser la más importante. El apoyo a la industria significa resolver los principales problemas que la han constreñido:
a) La baja productividad y el pequeño tamaño del mercado.
b) La pequeñez del mercado de capitales y la escasez de estos.
c) La pobre calidad del sistema educativo y las deficientes condiciones de salud de la población.

La Reforma Tributaria

Nada de lo anterior es posible sin una Reforma Tributaria que eleve la presión tributaria hasta, por lo menos, 18% del PBI y permita al Estado contar con los recursos suficientes. No debe permitirse la evasión ni la acumulación de deuda tributaria. Tampoco debe aceptarse el sistema del “óbolo” instaurado por el actual gobierno, que seguramente es uno de los menos honestos de nuestra historia. Es indispensable el cobro de un impuesto a las sobreganancias mineras.

DEL BOLSILLO

.Por Jorge Bruce

Son comprensibles el estupor y la indignación de Jorge del Castillo. Ahora resulta que él es el apestado en un partido cuyo jefe ha admitido haber dicho que, cuando se es presidente, la plata llega sola. Mercedes Aráoz puede decir que ha ganado esta partida, pero no que ignoraba dónde se estaba metiendo. Del Castillo es el fusible que se ha hecho saltar para que los demás dirigentes apristas, con o sin juicios, queden oleados y sacramentados, de paso que la candidata se aleja un poco de la imagen de marioneta del gran titiritero que maniobra desde Palacio.

El problema de este gobierno no es su falta de entusiasmo en la lucha anticorrupción, como tibiamente señalan algunos comentaristas: ¿Cómo va a combatir la corrupción un régimen que vive de la misma? Desde que saltó el escándalo de los petroaudios, no ha habido una semana en la que no surjan nuevos cuestionamientos al copamiento de instituciones como el Tribunal Constitucional, el manejo del canal del Estado, la venta de terrenos ultrasubvaluados –ahora Omar Quesada respalda a la candidata que lo avala–, Alas Peruanas, patrulleros chinos, Banmat, la surrealista indemnización de Essalud para Barrios y un larguísimo etcétera que Carlín grafica con la maestría a las que no tiene acostumbrados, en su apunte de la edición del sábado de este diario. A lo cual conviene agregar el copamiento de cargos estatales en todo el país.

Este apresurado listado no sorprende. Todos lo sabíamos y nos resignamos pasivamente, como parte del pacto implícito que firmamos cuando elegimos, en el 2006, al mal menor: nadie puede esperar que la corrupción “madure”.

De ahí que, agradecidos por no haber repetido el desastre anterior, contentos con el crecimiento económico, hagamos la vista gorda sobre el dinero del narcotráfico y recurramos a eufemismos para autoengañarnos.

Esa es la apuesta gruesa de la candidata Aráoz, no muy diferente de aquella de la candidata Fujimori: que los peruanos sabemos ser tolerantes y perdonamos con facilidad porque nuestras expectativas son, histórica, políticamente, muy bajas. Por eso el gambito en el que se sacrifica a Del Castillo tiene posibilidades de funcionar. Todos sabemos que él no es el único, ni acaso el que más cuentas tiene que rendir a la justicia en su partido. Sin embargo fingimos creer en la firmeza de la candidata, tal como anuncian diversos medios que se inscriben en esa estrategia digitada o transada con García.

Arana et al se deben morir de risa al ver caer en llamas a la eterna segunda figura de Alfonso Ugarte. Mercedes Aráoz se debe estar sintiendo como una cuajada lideresa. El narcisismo es indispensable para sobrevivir en política, pero sus límites son los escotomas de la vanidad. Ella parece estar creyéndose la patraña de que muerto el perro, muerta la rabia, sin advertir que la jauría babea de ansias en la oscuridad de esos puntos ciegos. Armando Villanueva le augura despegar como un Sputnik y me temo que tiene razón: la lucidez política de la candidata del Apra es tan obsoleta e ingenua como la metáfora del experimentado líder partidario. ¡Solo así se explica que haya pensado en colocar a Gerardo Matute como cabeza de lista!

EL OCASO DEL TIO GEORGE

).

Ponce, que está procesado por el chuponeo, se cuida en la entrevista para no comprometer su situación judicial. No admite que él era el jefe de la banda ni acepta haber cometido ningún delito. Pero las cosas que dice son harto significativas.

La suite de Canaán

Circularon muchas versiones sobre los audios captados en la ya famosa suite de Fortunato Canaán en el hotel Country. Los chuponeadores también le plantaron micrófonos en los aposentos donde se alojaba.

Ahora Ponce confirma la existencia de esas grabaciones: “Sí escuché la voz de él –cuando era primer ministro– y la de Rómulo León. (…) Se trata de voces juntas, grabadas en un mismo ambiente, probablemente en la suite que Fortunato Canaán tuvo en el hotel Country. Ellos conversan, Del Castillo, León y Canaán. (…) Parece que había micrófonos sembrados en esa suite.”

Lo más interesante es uno de los temas conversados allí: “Hablaban sobre la candidatura (presidencial) de Del Castillo en el 2011”.

En efecto, Canaán le dijo a Rómulo León en otra ocasión, que con la plata que obtendrían de las coimas en los negociados que planeaban financiarían la campaña presidencial de Del Castillo el 2011.

Hay que recordar que en ese entonces el premier y congresista era el hombre más poderoso en el gobierno después de Alan García. Y pretendía convertirse en su sucesor.

Del Castillo controlaba buena parte del aparato del gobierno, del Congreso y del Apra. Era, además, el engreído de los empresarios y de varios medios de comunicación.

Incluso después del escándalo de los “petroaudios” y de su forzada renuncia al premierato, logró que se publicara un comunicado en los periódicos en el que muchas personalidades lo respaldaban y casi ponían las manos al fuego por su honestidad.

El asunto es que esos audios, que estaban en los materiales incautados por la Policía a BTR desaparecieron. ¿Dónde los robaron? ¿En la Policía? ¿En la Fiscalía? ¿En el Poder Judicial?

La pregunta ¿por orden de quién los robaron y los desaparecieron? es ociosa. La respuesta es obvia.

Beneficios de la política
Un detalle interesante que revela Ponce es que, luego de la difusión de los “petroaudios”, Del Castillo lo convocó a su departamento, en un edificio ubicado en una de las zonas más exclusivas y caras de Lima, el Golf de San Isidro.
ra un departamento de lujo. Pensé: La política tiene sus beneficios”.

¿El modesto sueldo de un ministro, después del brutal recorte que hizo García al inicio de su gobierno, da para tanto? No, sin duda no alcanza. Pero, siguiendo el pensamiento guía del propio Alan, la plata llega sola, pero no solo al presidente.

Altas esferas

Ponce también confirma en la entrevista que “estuvo voceado” para dirigir la Dirección de Inteligencia Nacional (DINI). En realidad, fue el almirante Luis Giampietri, vicepresidente y congresista, quien trató en repetidas oportunidades de imponerlo.

Ponce es muy cercano a Giampietri y era su asesor. Giampietri lo introdujo en círculos políticos y empresariales.

También Ponce hace una referencia a Alan García y a la campaña presidencial del 2006.

Sería interesante que El Comercio se anime a publicar la otra parte de la entrevista. Porque Ponce, o alguien cercano a él, le contó a Gustavo Gorriti que Alan García le pidió a Ponce que chuponee a Ollanta Humala en el 2006.

Gorriti consignó eso en su libro Petroaudios, así como también que Del Castillo, por intermedio de Giampietri, convocó a Ponce para que “le saque la mierda a Rospigliosi”. En esa versión, Ponce dice que se negó porque si yo lo descubría le iba a echar la culpa a Giampietri.

Ahora Ponce confirma en la entrevista que Del Castillo quería que me interceptaran los teléfonos. Sin duda, una represalia porque difundí los primeros “petroaudios” el 5 de octubre del 2008 en Cuarto Poder, de América TV.

Del Castillo está ahora en una circunstancia crítica. Probablemente no se va a rendir, seguirá peleándola. Pero, por el momento, ha perdido. Sobre todo porque Alan García no lo quiere mucho, y no lo va a sostener.

PENDEJELANDIA

.Por Augusto Álvarez Rodrich


Por una verdadera reforma de la justicia peruana.

La presidencia judicial de César San Martín puede significar, por su trayectoria personal y profesional, el inicio de una verdadera reforma de la justicia peruana, aunque ello no solo dependerá de un proceso interno sino de su capacidad de movilizar a la sociedad con el fin de que dejemos de ser un país en el que la ‘pendejada’ sea un motor relevante del éxito en las instituciones públicas y privadas.

El Perú ha experimentado en las dos décadas pasadas, y especialmente en los últimos años, un gran avance en muchos terrenos, como la economía, pero en otros, como el judicial, los problemas siguen siendo los mismos de siempre: corrupción, ineficiencia y sumisión al poder político y económico.

“Mi primer objetivo está orientado a preservar la autonomía institucional, la independencia de los jueces, la calidad de la jurisprudencia, y un funcionamiento jurisdiccional eficiente, fuerte y eficaz para procesar y resolver casos de corrupción”, señaló San Martín el día que asumió el liderazgo del Poder Judicial.

La mayoría de discursos de sus predecesores empezó seguramente con anuncios parecidos, pero todas las gestiones terminaron empantanadas en la dificultad para conseguir avances reales debido a muchas carencias pero, principalmente, por la desidia de los sectores supuestamente dirigentes del país para promover una verdadera reforma quizá porque el lamentable estado actual de la justicia les sirve bastante a sus intereses.

Quizá no haya muchas razones objetivas para pensar que esta vez el destino pueda ser diferente. Sin embargo, aunque nadie espera que en solo un bienio se pueda revertir un marasmo que es antiquísimo, el período de San Martín sí puede significar el inicio y el establecimiento de las bases de una reforma que cobre tal fuerza que en el futuro sea difícil de desmontar.

Primero, por su conocimiento por dentro del ‘monstruo’ y su calidad y honestidad, de lo cual se puede mencionar dos casos en los que él ha participado: el ejemplar e histórico juicio a Alberto Fujimori o el fallo reciente sobre ‘Utopía’ que ha significado un vuelco luego de ocho años de desidia sospechosa.

Pero es evidente que el Poder Judicial no es una isla que opera con independencia de lo que ocurra en el marco institucional en su conjunto. Si el Congreso sigue siendo el reino del lobby corrupto; la empresa privada, un boulevard de la trampa; los medios, el paraíso de la mentira; y la política, el ducto del dinero mafioso, poco se podrá conseguir. La pendejada como gasolina de la institucionalidad debe ser erradicada.

El éxito de una reforma de la justicia peruana será muy difícil de conseguir si, además de una transformación interna del Poder Judicial, no se moviliza al resto de instituciones públicas y privadas del país con el fin de poner en marcha una verdadera cruzada contra la corrupción y a favor del respeto de las normas.

FRASE DE LA SEMANA

Algunos comentarios ingeniosos de la semana.

A la mierda con las tachas. Pedro Pablo Kuczynski.

Pedro Pablo de gringo solo tiene la cara. Máximo San Román.

He caminado poco con él pero lo he ‘googleado’ mucho. Marisol Pérez Tello sobre PPK.

Eso demuestra que están trabajando hasta el último día. Luis Castañeda sobre los trabajadores del municipio que el 1 de enero ponían placas con su nombre por toda la ciudad.

Un burócrata imbécil que quiso así ganarse puntos. Henry Pease explicando por qué pusieron una placa con el nombre de Castañeda en una obra hecha por Alfonso Barrantes.

Ególatra. Javier Valle Riestra sobre Alan García.

Se preocupa de organizar fiestas de Año Nuevo para obtener popularidad en vez de preocuparse por el bolsillo de la gente. Ollanta Humala sobre Alan García.

Quiso licitar la vicepresidencia. Ollanta Humala sobre Luis Castañeda.

Nadie me ha dado 700 mil soles hasta ahora pero ojalá vengan. Pedro Pablo Kuczynski.

Es verdad, Rosa de Acuña nos ofreció mucho dinero. Carlos Bruce.

Yo no cambié de camiseta, sino que mi camiseta es el Perú. Octavio Salazar sobre por qué postulará por el fujimorismo y ya no por el Apra.
Yo pertenezco a la vieja guardia. Martha Chávez sobre su ubicación en el fujimorismo.

Yo no me drogo. Luis Castañeda sobre Alejandro Toledo.

Mentiroso. Ollanta Humala sobre Toledo.

Sufre de paranoia. Keiko Fujimori sobre Ollanta Humala.

Respaldamos a Aráoz y si la candidata ha pedido que Del Castillo se vaya, él se va. Mauricio Mulder.

Una cosa es el voto y otra el veto. Jorge del Castillo.

Pido a los apristas respeto y no dar este tipo de espectáculos. Alan García en medio de las tensiones en su partido.

Esto no significa dejar a Del Castillo fuera de la lista. Aurelio Pastor, escudero oficial de Del Castillo.

No, desgraciadamente, no. Javier Valle Riestra sobre si Mercedes Aráoz puede ganar la elección presidencial.

Si Haya viviera, ¿dónde creen que estaría militando? Yo creo que en el Partido Nacionalista. Ollanta Humala.

LA DOTE DE ROSITA

Augusto Álvarez Rodrich


Cada persona tiene el derecho de gastar su plata como le dé su reverenda gana, pero el aporte comprometido por Carmen Rosa Núñez de Acuña a la candidatura de Luis Castañeda –al menos S/.700 mil y 37 camionetas– incomoda, por varias razones, a quienes aspiramos que la política peruana se adecente en lugar de que se profundice el chiquero en el que se sigue hundiendo.

Primero, por el aspecto legal, que es importante porque la ley –aunque muchos lo olviden– debe cumplirse y el que le saca la vuelta de candidato, sin duda hará lo mismo si llega al poder. El tope para los aportes anuales de personas naturales y jurídicas es de 60 UIT, es decir, S/.216 mil. Para empezar, entonces, Solidaridad Nacional (SN) ya violó la ley.

Segundo, por la sensación de que SN está ofertando, al mejor postor, las candidaturas para financiar la campaña. Núñez de Acuña no refleja poseer la preparación requerida para la importante posición para la que ha sido invitada por Castañeda: reemplazarlo si este y el primer vicepresidente no pueden continuar.

Tercero, más allá de la constatación de que la plata es el criterio central para el reclutamiento en SN está el ‘mal gusto’ –por decirlo de alguna manera– que significa invitar a la esposa en pleito de quien casi fue su aliado electoral y hoy es su rival. Esta decisión no habla bien de Castañeda pues parece una bajeza justificada con eso de que ‘la plata llega sola’.

Cuarto, peor aún, es la reacción de los voceros de SN ante el ‘ampay’. En lugar de afrontarlo explicando por qué tomaron la decisión, los recién reclutados David Waisman, Isaac Mekler, Gustavo Pacheco o Diego Uceda, o los ‘antiguos’ Marco Parra o Walter Menchola, respondieron mintiendo con descaro y aludiendo a una supuesta ‘guerra sucia’ que solo existe en su orfandad de argumentos.

Más grave quizá sea que ellos crean –con asidero– que a más alocada sea su explicación, más méritos hacen ante su jefe Castañeda, quien entonces los vería como individuos dispuestos a todo, incluso a imitarlo en respuestas tan absurdas como la que él dio cuando ampayaron a trabajadores del municipio poniendo placas con su nombre el 1 de enero, y dijo que eso comprobaba “que estaban trabajando hasta el último día”.

Lo único que podría amenguar el escándalo de SN es que lo mismo hace la mayoría de partidos. A pesar de ello, no hay que cejar en el esfuerzo por identificar cabalmente el origen del financiamiento de todas las campañas de todos los partidos, porque ese es el mecanismo que nutre de mediocridad a la política y que canaliza la corrupción proveniente de lobbies inescrupulosos y del narcotráfico.