domingo, 18 de diciembre de 2011

EL PERU NO AVANZA

Raúl Wiener
POLITIKA Analista


El ingeniero chiclayano Armando Orosco con el que hicimos un informe sobre las irregularidades del proyecto Olmos me envía un comentario sobre la próxima ceremonia de inauguración de la aparente terminación de LA PRIMERA etapa del proyecto, al concluirse las obras de perforación del túnel trasandino, anotando que se trata de una estafa al país y al propio presidente porque el túnel no está terminado y no estará operativo hasta mediados del próximo año, con un retraso de los plazos originales de más de dos años, por responsabilidad exclusiva de la empresa Trasvase Olmos, subsidiaria de la Brasileña Odebrecht, que será la festejada.

La anotación de Orosco, me hizo pensar en las muchas veces que Toledo inauguró el proyecto Camisea, en Lima, en la Planta Las Malvinas o en la planta de Pisco, parecía que el asunto se merecía celebrar varias veces bajo el lema de “algo bueno está llegando”, y que la vida de los peruanos no iba a ser igual más adelante. Pero no pasó nada, el gas se lo llevan al extranjero y no alcanza para los peruanos, entre ellos para la demanda del sur, donde se ubican los yacimientos. La conexión a hogares es mínima y la incidencia del proyecto en el costo de vida de las familias es casi nula.

Ahora, vamos a oír hablar de Olmos como si se tratara del viejo sueño de casi un siglo de los lambayecanos, comenzado por Toledo y Simon (gobierno regional), seguido por García y Simon (primer ministro) y ahora inaugurado por Humala y Valdés. Pero ocurre que hay mucha diferencia entre el diseño de la obra que culminó con el trabajo de especialistas rusos y peruanos que se convirtió en ley de la república en 1984, y que ha sido innoblemente desfigurado para beneficio de un grupo de corruptos a cuya cabeza está la empresa amiga de todos los gobiernos, que infló los costos y generó sistemas para aumentar sus ingresos en cada una de las etapas.

Pero tal vez lo más interesante sea saber que un proyecto que estaba concebido para el desarrollo del departamento de Lambayeque y el beneficio de sus pequeños agricultores se está convirtiendo en una vía para una nueva concentración de tierras en manos de los mismos que eran los engreídos del régimen aprista, solo que ahora bajo el gobierno de Ollanta Humala. Hace unos días nomás se ejecutó una primera subasta de lotes que en el futuro serán receptoras del agua trasvasada de los andes y en el balance de la venta de 19 mil 900 hectáreas se encuentra que 15 mil 600 (78.4%), fueron compradas por un solo postor: el grupo Gloria, que ya se acerca a estas alturas a las 100 mil hectáreas de las mejores tierras de la costa. Eso no parece un motivo digno de celebrarse, salvo que se trate del viejo truco de que no hay una buena inclusión sin una previa concentración.

Finalmente cuando vaya el presidente a Olmos debería tener presente que hay ahí una comunidad que ha tenido la posesión de tierras por muchísimo tiempo y a la que están desplazando de mala manera obligándoles a abandonar los lotes que se están vendiendo, con prácticas matonescas que van desde la destrucción de viviendas y norias para dejarlos sin lugar donde vivir y trabajar. A los compradores se les dice que son tierras deshabitadas y de disponibilidad inmediata y a los comuneros que deben irse. Y es que aunque no los crea, con Ollanta y a pesar de Ollanta, el Perú de las inversiones, de Gloria, Yanacocha y otras, avanza, atropellando lo que tenga que atropellar.

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