martes, 28 de junio de 2011

SOBREGANANCIAS

.Por Humberto Campodónico

Hace unos días, en un debate público acerca de las sobreganancias mineras, uno de los panelistas dijo: “si les vamos a sacar más dinero a las mineras, hay que saber bien qué hacer con ese dinero. Y lo que vemos ahora es que los gobiernos regionales y las municipalidades no llegan a invertir todo lo que tienen. Entonces, ¿para qué quieren más plata? Por eso, hay que tener mucho cuidado con eso del impuesto a la sobreganancia minera”.

Esta declaración tiene el mérito de la claridad, pues nos dice lo que piensan los opositores al impuesto a las sobreganancias que, dicho sea de paso, son hoy minoría en el país. Pero vamos a lo dicho.

Primero, eso de “sacar plata” suena a algo así como oscuro e incorrecto. No, pues, así no es la cosa. Se trata de obtener una renta adecuada de los recursos naturales de la Nación, ahora que los extraordinarios precios de los minerales generan enormes utilidades a las empresas. Agreguemos, como dijo Alan García el 28 de julio del 2006: “si las empresas ganan más por esta situación que no depende de su propia tecnología y competitividad, es justo que esa ganancia deba beneficiar algo más al país”.

Segundo, ¿cuál es la relación entre “sacarles plata a las mineras” y el hecho de que los gobiernos regionales y locales –supuestamente– no estén invirtiendo los montos presupuestados? Pues ninguna. Se están mezclando papas con camotes.

Oiga, si ese dinero no se estuviera invirtiendo como se debe, entonces podemos ponerlo en el Fondo de Estabilización Fiscal o en cualquier otra cuenta de ahorros del gobierno hasta que los peruanos resolvamos nuestros problemas, porque esa renta extraordinaria nos corresponde. ¿O lo que nos están diciendo es que, como ese dinero no se invierte, entonces mejor que la ganancia extraordinaria se la quede la minera? ¡Qué cuajo!

Tercero, el gobierno central, los gobiernos regionales y las municipalidades han aumentado fuertemente su inversión del 2005 al 2010, pasando de S/. 6,328 millones a 24,586 millones, un aumento de 289% (1). No se puede decir, entonces, que no está mejorando el nivel de la inversión pública. Al contrario, casi todos los gobiernos regionales han cumplido sus metas de inversión.

Dicho de otro modo, la derecha económica quiere crear un mito en la población: que todo lo que viene del Estado es malo per se y que lo bueno solo viene de la inversión privada. No es cierto. Lo que hay que hacer es lograr un equilibrio en la relación entre mercado y Estado (hoy en el Perú casi todo favorece al primero), porque a este último le corresponden las inversiones sociales y realizar y/o promover las inversiones en infraestructura.

Finalmente, hay que decir que el aumento de la carga tributaria debe realizarse tomando en cuenta el siguiente principio: a más ganancia, mayor tributación. Bajo ese principio –y teniendo en cuenta que las mineras están obteniendo rentabilidades altísimas, con las que nunca soñaron– existe un margen importante para una mayor recaudación en beneficio de todo el país.

No solo eso. Las propias empresas mineras aceptan que se debe compartir esa sobreganancia con los Estados, como ha sucedido hace poco en Chile bajo Piñera y como lo ha declarado aquí el presidente saliente de la Confiep Ricardo Briceño, quien dijo que “lo que es justo es justo”. Claro, porque eso garantiza la paz social y la estabilidad de largo plazo de las relaciones de la empresa con el Estado y con la población.

Nadie quiere “sacarles plata” a las mineras sino aplicar el principio de que “lo que es justo es justo”. Nada más, pero tampoco nada menos.

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