domingo, 4 de octubre de 2009

Hallan tumba de niña de élite que data del período Nasca Temprano



8:22 Otro tesoro del centro ceremonial de barro más grande del mundo. Ajuar de la momia incluye varias joyas de oro, plata y piedras preciosas

Por: Gabriela Machuca Castillo
Haber pagado de su bolsillo durante 27 años el sueldo de un guardián para que cuidara Cahuachi ha valido la pena para el arqueólogo italiano Giuseppe Orefici, director del Proyecto Nasca. Esa inversión, que no es asumida por el Ministerio de Asuntos de Exteriores de Italia y otras instituciones (que sí cubren los trabajos de exploración y conservación) o por el Estado Peruano, ha cobrado más sentido que nunca desde fines de agosto, cuando halló en el centro ceremonial de adobe más grande del mundo la tumba de una supuesta niña sacerdotisa que data del período Nasca Temprano (300 al 450 d.C.), la primera de esa dimensión e importancia encontrada en el gran complejo.
Se infiere que la niña ostentó un alto rango en la élite sacerdotal del lugar, explica Orefici, debido al muy particular contexto funerario que la acompaña, en el que se consignan valiosas joyas de oro, plata y piedras preciosas. Aunque tampoco se descarta que haya podido ser considerada una divinidad nacida en la época.
La tumba de la menor, que tenía entre 12 y 14 años al momento de morir, fue descubierta en el interior de una serie de cuartos instalados entre la gran pirámide y la pirámide naranja, ambas ubicadas en el sitio arqueológico. Esta tiene la forma de un pequeño templo en el que se yerguen cuatro columnas recubiertas de arcilla aplanada.
Fue necesario que los especialistas del Proyecto Nasca retiraran unas capas hechas a manera de esteras (compuestas por palos de guarangos, cañas y sogas naturales) para llegar a la sacerdotisa, la misma que tenía rastros de pinturas en el cuerpo y que además evidenciaba la presencia de una vértebra más a la que suele tener el común de las personas.
Otro detalle de esta niña es que muestra un agujero en un hueso del antebrazo, propio de la posición prolongada y constante de los brazos extendidos verticalmente, tal vez síntoma de la prueba del largo tiempo transcurrido en actitud de orar.
Cabe mencionar que la momia se encontraba envuelta en tejidos bordados que registran figuras de orcas marinas que sostienen lanzas de puntas de obsidiana.
BELLEZA E INTRIGAPero, sin lugar a dudas, lo que destaca más del ajuar de esta importante niña nasca son las joyas que la adornan.
De estas sobresale una espectacular nariguera de oro bañada en plata de 30 cm de ancho, la cual estaba aplicada a la nariz del personaje al momento de ser descubierta. A ella se suman collares de grandes dimensiones de spondylus y brazaletes del mismo material, con perlitas de oro, amatistas, lapislázulis, entre otras.
No tan bellos, pero sí misteriosos fueron otros elementos hallados en el contexto funerario como las numerosas cabezas de pequeñas aves de rapiña que tenían el pico cerrado con finos cordeles, así como el cuerpo completo de una de ellas relleno de vegetales e hilos de colores. Orefici estima que se trata de ofrendas.
Estas se adicionan a canastos y a ceramios miniaturas en los que se observan decoraciones geométricas.
Aunque todavía falta conocer mucho más de esta supuesta sacerdotisa, el camino por descifrar los enigmas ya se ha iniciado. La momia y su ajuar son analizados en Nasca por el antropólogo físico Andrea Drusini, de la Universidad de Padua, y se espera que se tengan resultados más concluyentes en dos o tres meses.
Mientras tanto, Oferici continuará pagando al guardián de Cahuachi de su bolsillo. Sabe que eso le garantizará seguir preservando los templos donde es muy probable que encuentre más tesoros nascas.
PRECISIONESLa momia hallada en Cahuachi no se encuentra en buen estado debido a su proximidad con la cavidad arcillosa de la tumba.
El director del Proyecto Nasca, Giuseppe Orefici, descarta que la niña haya sido sacrificada, pues no hay evidencias de ello. Habría muerto por una enfermedad.
Otro importante hallazgo en el complejo, durante este año, ha sido el de un altar de sacrificio que contenía una ofrenda compuesta de lingotes de metal y una concha de abanico. Estos estaban superpuestos a los restos de un cuy y de un pájaro.

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