domingo, 13 de diciembre de 2009

Historia y tradición

En 1905 las semillas de la “Washington naval” (nombre científico de la naranja sin pepa) fueron traídas desde California por el hacendado don Antonio Graña Reyes para su hacienda de Huando, con lo que convirtió al valle de Huaral en próspero y famoso a raíz de la abundancia de naranjas, que llegaron a producirse por toneladas. En los años 50 y 60 se exportaban a Europa, Estados Unidos y Canadá.

En 1969 con la Reforma Agraria, época de don Fernando Graña Elizalde, las tierras pasaron a manos de sus trabajadores. Fueron 1,456 hectáreas de terrenos con naranjas listas para ser cosechadas que pasaron a tener nuevos dueños. Inmediatamente los ex trabajadores se agruparon y formaron la Cooperativa Agraria de Producción, la C.A.P. Huando. “Fueron cuatrocientos socios-dueños reunidos para trabajar juntos”, informó el presidente de la ex cooperativa, Pablo Falcón Maguiño. La exportación siguió adelante por los seis años siguientes.

Fueron años de esplendor. Para la fiesta de aniversario de Huando, el 7 de diciembre, ni qué hablar. Tiraban la casa por la ventana. Las pachamancas y los banquetes estaban presentes en todas las celebraciones, pues se extendían por varios días, señala Falcón Maguiño.

Hacia 1973 la producción comenzó a tambalear. Se empezó por cerrar mercados de exportación. Primero, se retiró a Europa, luego se fueron eliminando gradualmente los mercados de Estados Unidos. En aquellos tiempos las viejas plantas ya no daban para más, necesitaban con urgencia ser renovadas.

“Se optó por matar la mayor parte de las viejas plantas de naranja. Fueron reemplazadas por las mandarinas Matzuma (mandarinas sin pepa) cuyo costo de producción era mucho más bajo en comparación con la Washington naval” menciona.

Hacia 1990, con al crisis económica, la dejadez de sus propietarios y con el precio de los fertilizantes por las nubes, la situación se puso fuera de control. Una asamblea extraordinaria decidió en 1992 la disolución de la C.A.P. Huando. Se dio paso a la parcelación, los socios pasaron a ser parcelarios.

Se dividieron las tierras, en dos hectáreas y media para parcelarios individuales y tres hectáreas ochocientos para núcleos familiares. A partir de ese momento cada uno de los 480 parcelarios pasaba a ser responsable de sus propias parcelas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario